martes, 2 de marzo de 2021

Silla

Hace 2 días atrás, junto a una gran mujer y amiga/hermana, fuimos a un pub a divertirnos, relajarnos, reír, escuchar música... Mientras pasábamos un buen rato, descubrimos que en uno de los baños se utilizaba nomenclatura errada en relación a personas con discapacidad, por lo cual decidimos realizar un pequeño cambio o intervención, no sabemos si ese cambio seguirá, pero nos dimos cuenta de que si queremos construir una nueva sociedad, realidad y relaciones, había que empezar por algo sencillo, como esto por ejemplo, algunos dirán que porqué después de 26 años, bueno, por que si quiero ser parte de ese cambio, debo primero empezar por mi, eso me hizo replantearme en quien soy, y la respuesta es que soy una persona con discapacidad,  con los mismos derechos y deberes que todos, pero soy y somos parte de un todo, todos construimos nuestra realidad. No soy una persona de ir al choque para lograr esos cambios, pero si alguien que cree que el lenguaje crea realidades, y quiero vivir en una realidad en donde prime el diálogo, la conversación y la conciencia del otro, todo sobre la magnífica e inquebrantable base del amor y el respeto, solo por el hecho de ser personas...amarse/me, toda yo.



PUBLICACIÓN REALIZADA EL 17 DE NOVIEMBRE DE 2019 EN FACEBOOK

2021.

 Si tengo que hacer un recuento de como el 2020 me afectó, esta frase cae perfecto, sin duda 2020 para mi fue un año de aprendizaje, algunas veces forzoso y doloroso, pero aprendozaje al fin.

Me enseñó una vez más que el objetivo de disfrutar es estar primero vivo y ser consciente de esa vida, y luego de con quienes la compartes, y tengo un gran gran grupo de seres humanos que me acompañaron y que aprendí de ellos también. Aprendí a ver más de mi oscuridad, esa que a veces cuesta tanto asumir... Aprendí lo fuerte que soy, que hasta aquí nada me ha derrotado, ni una pandemia, ni revolución social, ni una cuarenta que por momentos se me hizo infinita... Aprendí nuevamente que nada está asegurado, muestra de ello es el. Covid y la incertidumbre de no saber si al otro día yo o alguien de mi familia iba a permanecer en esta tierra, tuve que readaptarme a nuevas formas de terminar mi proceso profesional formativo, proceso que más de una vez pensé perdido...
Tuve que ver desde otra perspectiva a mi y a otros, cosa que no fue fácil, pero también me lleve la. grata sorpresa de que hay personas luminosas en mi camino que no sabía que estaban...
También, lamentablemente, algunos meses me decepcioné del ser humano, esa fe en el este año se puso muy a prueba, pero no se quebró.
Aprendí, ahora si, que lo esencial es invisible a los ojos y que si yo no me transformo, mi entorno tampoco...
Para el 2021 quiero mas humanidad, pero de la real, mas conciencia en mi de mi misma y en mi entorno, menos prejuicios, más miradas a los ojos y al corazón, corazones que como el mío, también tienen heridas y merecen ser Visibilizadas y transformadas.

Año 2021, te espero, pero porfavor, no seas tan hijo de puta como el 2020.